Cinco picadas, cuatro anjovas.

Curricán de principios de invierno, con cinco cañas con sus artificiales.

Mi amigo Josep y yo pasamos por la “zona caliente” y zasca, un bando de anjovas que se encontraban atacando en aquel momento, se encontraron con nuestros artificiales.

Cinco picadas simultaneas, los cinco carretes chillando, cada uno cogimos una caña y las que quedaron en los cañeros las gestionamos con el freno del carrete y con el motor de la embarcación, vamos que hicimos lo que pudimos.

La caña que teníamos en mano sirvió para forzar la captura, por que había 3 cañas esperándonos.

El resultado fue 4 capturas y una anjova que se escapó. Un día inolvidable para poder contar. 71 73 81 72 80

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

11 − 9 =